TEMA:
Meditación Trascendental

 

¿MAHARISHI  
LA BIBLIA?

II

  Por Mariano González V. 

                En nuestra entrega anterior, introdujimos el tema de la Meditación Trascendental.  Continuamos hoy exponiéndolo como lo que es:  una religión falsa.  El método que seguiremos será el de comparar las enseñanzas de Maharishi con las de la Biblia.  Esperamos que como resultado la verdad de Dios prevalezca en la mente del que lee estas líneas.  Vayamos al grano de una vez: 

                Maharishi afirma que el hombre es inherentemente bueno y que practicando la Meditación Trascendental escapa de la opresión del pecado, se sale del campo del pecado y logra el estado de virtud. 

                La Biblia, por el contrario, afirma que "ninguno hay bueno sino sólo uno, Dios"  (Mar. 10:18).  Dice la Biblia también que todos los hombres son pecadores, que no hay quien entienda ni que haga lo bueno, que no hay justo ni siquiera uno y que por ser pecador el hombre está destituido de la gloria de Dios. (Rom. 3:10-12, 23). 

                Maharishi niega la realidad del infierno cuando dice: "El verdadero espíritu de la religión desaparece cuando ésta solamente toma en cuenta lo bueno y lo malo, y fomenta el temor a Dios, al castigo y al infierno." 

 La Biblia dice:  "No temáis a los que matan al cuerpo, mas al alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno."  (Mat. 10:28). 

                Maharishi dice:  "Yo no creo que Cristo jamás sufriera o que Cristo podía sufrir." 

                La Biblia dice:  "Porque Cristo padeció (sufrió) una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne pero justificado en el espíritu." (1 Ped. 3:18).

Maharishi dice:  "El Señor Krishna declara que la realización del estado del conocimiento cabal (o sea la Meditación Trascendental) es el único camino de salvación y de éxito en la vida.  No hay otro camino." 

                La Biblia dice:  "En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos." (Hechos 4:12).  "Nadie conoció al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y a aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar." (Mat. 11:27). 

                Maharishi dice:  "La Meditación Trascendental es un camino hacia Dios." 

                La Biblia cita a Cristo diciendo:  "Yo soy el camino ... nadie viene al Padre, sino por mí." (Juan 14:6). 

                Maharishi afirma:  "La gran sabiduría de Bhagavad-Gita es la sabiduría divina más alta que jamás se haya revelado al hombre." 

                La Biblia lo contradice al afirmar:  "JEHOVA da la sabiduría y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia." (Prov. 2:6).  "Me has hecho más sabio que a mis enemigos con tus mandamientos" (Sal. 119:98); "Desde niño has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús." (II Tim. 3:15).                      

      

                Maharishi enseña a repetir y repetir, repetir y volver a repetir muchas veces el Mantra o palabra sagrada que se le da al iniciado para que medite en ella en silencio.          

                La Biblia hace eco de las palabras de Cristo: "Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los paganos, que piensan que por su palabrería serán escuchados."  (Mat. 6:7). 

                Maharishi enseña por medio de su rito de iniciación a inclinarse ante la imagen del Guru-DEV, a rendirle culto de flores, frutas y lienzo blanco. 

La Biblia dice:  "No te harás imagen ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.  No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy JEHOVA tu Dios, fuerte, celoso ..."  (Ex. 20:4-5). 

                Estos contrastes sitúan las enseñanzas de Maharishi Mahesh Yogi en un curso de choque frontal con la Palabra eterna de Dios.  Este choque se tiene a niveles sumamente peligrosos, y envuelve elementos doctrinales muy importantes como son la naturaleza del hombre, la retribución por el pecado, la redención de Cristo por medio de los dolores de su muerte, y en cuanto a quién debe el hombre su pleitesía, culto o adoración. 

                La Meditación Trascendental halla su basamento en el misticismo oriental.  Expresa filosofías misteriosas y exóticas en corrientes religiosas de modalidad hindú.  Alertamos al pueblo evangélico para que no se cruce de brazos creyendo que la Meditación Trascendental es inofensiva e inocua.  Al contrario, es una filosofía dañina cuyos exponentes son agresivos en su militancia.  La Meditación Trascendental es una religión que afecta al espíritu del hombre, demanda su lealtad, neutraliza sus sentidos y amenaza su potencial espiritual.  Sólo un doblado esfuerzo de nuestra parte por exponer con vehemencia la verdad del Evangelio puede atenuar el daño que esta religión de nueva ola causa al alma de nuestros prójimos. 

                Alertamos también al pueblo no convertido a Jesucristo, a aquellos que no se han entregado de una manera deliberada, abierta e inteligente al Salvador.  Amigos nuestros, la Meditación Trascendental por admisión propia de Maharishi, es un camino al cielo.  Fíjese bien . . .  un . . .  no  el  camino al cielo.  El problema estriba en que al cielo sólo se llega por el camino.  Los varios caminos o calles de nuestra ciudad conducen a distintos destinos.  Sólo una calle conduce a la casa nuestra.  Le alertamos para que se ponga en claro tomando la calle que conduce a la Casa celestial.  Hay caminos que al hombre parecen correctos, pero su fin son caminos de muerte.  La Meditación Trascendental es uno de ellos. 

                Así como hay caminos, hay también fuentes de agua para el peregrino de la vida.  No todas las fuentes contienen aguas puras.  Hay fuentes con aguas polutas que enferman a quienes las toman.  Finalmente le producen la muerte.  Las fuentes del bien, la fuente de la bendición y de la dicha, y la fuente de la salvación está fluyendo, brota desde el árbol misma de la cruz.  De ella mana sangre a borbotones para la sanidad de las naciones.  Es el costado herido de Cristo quién ofrendó su vida preciosa sobre el árbol de la cruz para salvar al pecador que se arrepienta.  No se extravíe usted por otro camino ni beba usted de otra fuente.  Se perderá y quedará sediento.  Ande usted por EL camino al cielo y en el fragor del viaje a la patria celestial refrésquese siempre en la fuente.  

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