TEMA:
JESUCRISTO

7 Razones por las que Vino Cristo

Por Mariano González V.

 Nos proponemos considerar brevemente 7 razones por las que vino Cristo al mundo. Estas fueron expresadas por los labios del Salvador mismo.
 La 1ra. razón para su intervención en la historia y el hombre es simplemente que EL vino porque el Padre lo envió. En su discusión con los judíos incrédulos, con extraordinario deleite Jesús les dijo: "Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis" (Juan 5:43). El Salvador Jesús no vino en su propio nombre sino en el nombre de Dios el Padre. Los judíos de entonces, así como el hombre de hoy, no recibieron al representante de Dios y por consiguiente rechazaron a aquél que lo enviaba, es a saber, a Dios mismo.
 La 2da razón por la que Cristo vino a la tierra se relaciona de cerca con la primera. Fue expresada proféticamente en el Salmo 40:6-8 y citada en Hebreos 10:7: "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad". En los días de su carne Jesucristo, aunque era HIJO, por lo que padeció aprendió obediencia. Su sumisión a la voluntad del Padre lo llevó a ofrecerse sobre el altar del sacrificio que colocaron sobre el Gólgota en forma de cruz. Su ejemplo de obediencia y sumisión debe inspirar en nosotros el deseo de obedecer a Dios. Dios ha hablado revelando su voluntad y ésta se registra en la Biblia.
 La 3ra razón para la visita de Cristo a la tierra fue una de necesidad. La ley de Dios había sido quebrantada por el hombre y esa justicia, santidad, perfección que caracterizan al Padre necesitaba ser vindicada.  Ningún hombre podía hacerlo porque no hay justo, ni aún uno. Pero Jesucristo se ofreció a Sí mismo para vivir y cumplir todos los requisitos de la ley de Dios. Durante su magistral sermón del monte El dijo: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir" (Mat. 5:17). El justo por los injustos cumplió al dedillo todas las demandas y perfecciones de la ley de Dios.  Lo que nos era imposible lograr por causa de nuestra carne enferma, "Dios envió a Su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne para que la justicia de la ley se culmpliese en nosotros" (Romanos 8:3-4). ¡Gloria sea a su benditísimo Nombre! Ahora si que podemos cantar con celebrada victoria: "¡De la ley libre! ¡Dicha indecible! Cristo sufrió pena terrible.  Rota su liga, al preso soltó, Cristo por siempre, nos libró!
 La 4ta razón para la venida de Jesucristo al mundo debe poner al hombre impenitente a temblar. Pondere detenidamente esta razón lector amable. Salió nada menos que de la boca de Aquél manso Nazareno a quien los hombres consideran tan amoroso, tan humilde y caritativo, tan incapaz de llamarlos a capitulo.  Dijo Jesús: "Para juicio yo he venido a este mundo; para que los que no ven, vean y los que ven, sean cegados" (Juan 9:39). ¡Solemne sentencia! ¡Imponente aviso! Que lo considere analíticamente todo pecador que cree que se saldrá con la suya escondiendo de la vista de los hombres sus pecados. La Biblia dice: "Todas las cosas están desnudas y descubiertas ante la vista de Aquél, ante quién tenemos que dar cuenta" (Heb. 4:13).
 Usted que lee este artículo, que cree que porque ve, ve, es posible que realmente esté cegado a la verdad de Dios. Si así es, usted necesita colirio celestial para abrir los ojos del alma y ver la ruina de su corazón. Los ciegos que de veras recobran la vista son aquellos que sienten su miseria interior, sus agobiantes pecados, que se arrepienten de ellos y reciben a Cristo, luz del mundo, al cual, al seguir, dejan atrás las tinieblas para marchar hacia adelante en la lumbre de la vida. Nuestro amigo, de esta una cosa puede usted asegurarse: "El Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo" (Juan 4:22). La mayoría se pasa la vida cotorreando el Credo de los Apóstoles sin siquiera percatarse que el credo dice: "desde   allí ha de venir 

 a juzgar a los vivos y a los muertos". Dios, dice San Pablo: "Ha establecido un día en el cual ha DE JUZGAR al mundo con justicia, por aquél varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos" (Hechos 17:31). El profeta Isaías dice que el "Juez de toda la tierra", Jesucristo, "No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan su oídos; sino que juzgará con justicia", puesto que la justicia es la cinta de sus lomos.
 La 5ta razón para la venida de Cristo al mundo fue para traer luz a un mundo envuelto en tinieblas. En una como invitación al hombre a seguirle, Cristo dijo: "Entre tanto que tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz" (Juan 12:36). Esta invitación indica la hora de oportunidad, entre tanto tengáis luz, para cambiar de hijos de tinieblas o del diablo a hijos de luz, hijos de Dios. No desaproveche usted tan magnífica oportunidad.
 La 6ta. razón para la llegada de Cristo a la familia humana es para que el hombre tenga vida. Más claro, era imposible decirlo: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"(Juan 10:10). Jesús no sólo da la vida espiritual o vida eterna, la da sin medidas, en plenitud, para que la disfrutemos. Ya el hombre no tiene que vivir cabizbajo, frustrado y amargado. Ahora puede vivir a lo sumo, con sabor, con gusto y felicidad.
 La 7ma. y última razón para la venida de Cristo al mundo, la registró el Dr. Lucas en el capítulo 19 versículo 10 de su Evangelio: "El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". Como se puede ver, no es asunto de que usted busque a Dios como si El se hubiera perdido, es al revés, es Dios que en Cristo lo busca a usted, porque sin El es usted quien está perdido.
 Cristo vino al mundo enviado por el Padre con el expreso propósito de hacer la voluntad de Dios. El vino para cumplir las demandas que la ley perfecta de Dios tenía sobre nosotros y las cuales nos era imposible cumplir. Jesucristo vino y viene a juzgar y castigar el pecado por cuanto estas son las demandas de un Dios ofendido. Al morir crucificado en nuestro lugar Cristo se hizo pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El. Cristo vino además para alumbrar el camino del hombre, para que el camino de éste fuese como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Jesús vino para darnos vida, vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. ¿Qué más podemos desear?
 ¡Cuán noble la misión de Cristo a esta a tierra! ¡Cuán altruista sus propósitos! ¡Cuán bien logró sus objetivos santos! ¡Bendito sea su nombre! ¡Gloria, honor, majestad a quien nos amó y nos ha lavado de nuestros pecados con su preciosa sangre!
 Cristo vino a este mundo en una forma que llenó tanto. Caminó por este mundo en una forma que enseñó tanto. Murió en una forma que proveyó tanto. Resucitó de la tumba en una forma que conquistó tanto. Vive ahora en una forma que da tanto. Ama en una forma que significa tanto.
 La irreverencia, la apatía, la dejadez de aquellos a quienes vino a buscar hacen su venida inválida. Pero dejarán al pecador que lo resista y rechace, en el vacío. Lo dejarán sin esperanza y sin salvación. No tome partido con los desgraciados.  Haga usted lo que hizo el cieguito del nuevo testamento que al oir el tumultuo de la gente que pasaba, preguntó que era aquello. Y le dijeron: "pasa Jesús de Nazaret".  De inmediato, el cieguito lanzó un grito de fe, de esperanza y de redención diciendo: "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí".  En el momento recibió la vista.  Y amigo que lee, si este fuera su grito también hoy, las escamas se les caerían de sus ojos espirituales, se vería usted en luz, y caminaría usted por senderos de justicia hasta alcanzar las riberas del cielo. Jesús de Nazaret pasa ahora, dígale como el ciego, "Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi"

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