
¿Puede
un Cristiano Continuar Siendo Católico Romano?
Tomado
de “Moody Monthly” con permiso del autor
Traducido
por: Mariano González V.
Raras
veces en la historia la Iglesia Católica Romana ha tenido las disensiones
internas que tiene ahora. Por
siglos presentó ante al mundo un frente unido aparentando una estructura
monolítica, una sola iglesia, bajo Dios, indivisible, con libertad y
justicia para todos. Tras esa
fachada, sin embargo, existían diferencias y pugnas, pero por lo general
la Iglesia se las arreglaba para proyectar apariencias de sólida unidad e
indiscutible fortaleza.
No es así hoy. No
solamente ha perdido Roma mucho de su poderío secular, sino que sus
fieras luchas intestinas amenazan su existencia misma.
Se pueden discernir cinco hendiduras teológicas profundas en el
redil Católico – Romano de hoy. Cualquier
evaluación que se haga de este sistema religioso tendrá que tomarlas muy
en cuenta.
Los teólogos liberales están convencidos de que casi todo lo que
el Catolicismo ha venido practicando por siglos está anticuado y
obsoleto. Los liberales
cuestionan todos los dogmas tradicionales de su Iglesia, como son la
autoridad del Papa, el sacerdocio exclusivamente masculino, en veces la
idea misma de Dios y la creencia en la resurrección de Cristo.
Estos teólogos están desesperados con la postura de la Iglesia en
relación a la homosexualidad, al aborto y al celibato del clero.
Representan una facción liberal muy poderosa. En los países subdesarrollados de la América Latina, estos
teólogos se ponen del lado de los cambios sociales aun cuando esto
signifique aliarse con el comunismo.
Los sacerdotes de la orden Maryknoll, por ejemplo, han sido
activistas y vocalistas en los movimientos insurreccionales alrededor del
mundo. Los Jesuitas, por
igual.
Los CARISMÁTICOS han hecho también
una grieta profunda en el seno del Catolicismo.
Con toda probabilidad son la fuerza más explosiva con que el
catolicismo tradicional tiene que contender.
Insisten en que la Iglesia Católica puede sobrevivir únicamente
si empieza a ejercitar los dones del Espíritu como ser el don de lenguas.
Les gustaría ver estos dones formando parte de la práctica
ordinaria en la vida de las parroquias y congregaciones.
Esta insistencia, por supuesto, envía escalofríos por la columna
vertebral de los Católicos conservadores.
Los TRADICIONALISTAS perciben con
horror a los liberales y a los Marxistas dentro de la comunión Católica
y los consideran herejes. Esta
facción dentro de la Iglesia consideraba como suicida los postulados del
Papa Paulo VI. Este Papa creía
que el Marxismo estaba cambiando y que estaba en onda con el futuro.
Por consiguiente, la Iglesia debía firmar un armisticio con el
comunismo mientras todavía había tiempo.
Los CONSERVADORES ocupan una posición
intermedia entre los TRADICIONALISTAS y los ACTIVISTAS LIBERALES.
Reconocen que la Iglesia debe liberalizarse un poco, pero no a
expensas de los antiguos dogmas ni de los bien establecidos métodos de
gobernarse.
Los RADICALES van más allá todavía
que los CONSERVADORES. Creen
que la Iglesia debe dejar todos sus intereses sociales, políticos y
financieros. En su opinión,
la Iglesia debe volver a sus dogmas y enfrentar la humanidad con esta
herencia inquebrantable.
La Iglesia Católica Romana tiene una larga historia de
neutralización de los retos y de amortiguamiento de los cambios que se le
han presentado. Ha sabido
mantener el status quo aunque concambios mínimos.
El Papa Juan Pablo II es
conservador doctrinalmente; aboga por los derechos humanos y es un cruzado
contra el comunismo. Usa su
atractiva personalidad para hacer amigos alrededor del mundo, pero se
adhiere tenazmente a los dogmas tradicionales de Roma.
En su acto de coronación como Papa rindió homenaje dos veces a la
Virgen María, la cual es objeto de celosa veneración en su país natal
Polonia. El Papa se refirió a sí mismo como el “Obispo de Roma”.
En su viaje por los Estados Unidos hizo una tremenda impresión por
doquiera fue, pero repetidamente verbalizó allí su invariable postura al
lado del dogma tradicional. Algunas de las posiciones que el Papa toma no son del agrado
de un sinnúmero de católicos norteamericanos.
Debemos tener esto en cuenta cuando se trate de considerar cuál
deba ser la posición de un creyente nacido de nuevo que elige quedarse
dentro del redil Católico-Romano. El
Catolicismo Romano no cambia. Todavía
es hoy el Catolicismo que siempre fue.
Los disidentes aparecen y desaparecen, pero la Iglesia permanece la
misma. Hace esfuerzos por
acomodar y absorber cualquier oposición, pero su estructura básica y sus
creencias fundamentales permanecen incambiables.
Roma no llegó a estas posiciones dogmáticas liviana ni
apresuradamente. Es producto
de muchos siglos de apostasía gradual de la fe que delinean las Santas
Escrituras. Por ejemplo:
.Las oraciones por los muertos se introdujeron en el año 310.
.El prender velas en
el año 320.
.La adoración de los santos comenzó alrededor del año 375.
.Se adoptó la misa en el 394.
.La adoración de María comenzó a desarrollarse en el 432.
.Los sacerdotes comenzaron a usar sotanas en el año 500.
.La doctrina del purgatorio se introdujo en el 593.
.La adoración en latín (abrogada ya) fue ordenada en el 600.
.La supremacía del Papa se vino a arraigar en el 606.
.Las fiestas en honor a la Virgen María comenzaron en el 650.
.La costumbre de besarle el pie al Papa fue introducida en el
709.
.La adoración de imágenes y reliquias se autorizó en el
788.
.La invención del “agua bendita” se produjo en el 850. |
.La canonización de los santos se formalizó en el 993.
. Las fiestas de los difuntos se introdujeron en el 1003.
. El celibato del clero se declaró en el 1074.
.El dogma de la infalibilidad Papal se anunció en el 1076.
.El rosario se introdujo en el 1090.
.La doctrina de los 7 sacramentos fue introducida en el 1140.
.La venta de indulgencias comenzó en el 1190.
.La
hostia sustituyó al pan en el 1200.
.El dogma de la transubstanciación se adoptó en el 1215.
.La veneración de la hostia empezó en el 1220.
.El Ave María se introdujo en el 1316.
.La copa, en la Santa Cena, dejó de dársele al público en el
1415.
.El decreto del purgatorio se oficializó en el 1439.
.La tradición fue colocada al mismo nivel de las Escrituras en el 1546.
.Se recibieron los libros Apócrifos en el Canon en el 1546.
.La inmaculada concepción de la Virgen María se anunció en el
1854.
.La doctrina del poder temporal del Papa se proclamó en el 1864.
.La presencia personal y corporal en el cielo de la Virgen en 1950
Esto, mi amigo, es Roma. Estos
son los dogmas que asociamos con el catolicismo.
No son Escriturarios. Son
la antítesis del Nuevo Testamento. En
deferencia a una membresía un tanto más educada e iluminada, la Iglesia
concede hacer pequeñas modificaciones aquí y allí.
Por ejemplo, en el 1966 el Papa Pablo IV proclamó el fin de la
obligación tradicional que los Católicos tenían de abstenerse de comer
carne los viernes. Abolió el
Índice de Libros Prohibidos, y degradó una constelación de santos que
habían sido canonizados por la Iglesia.
Por siglos a estos santos se les había rezado y eran reverenciados
por los fieles desde tiempo inmemorial.
Cambios así no han afectado las bases del Romanismo.
Se les permite a los Católico–Romanos de hoy leer la Biblia con
cierta medida de aprobación por parte de la Iglesia, pero la Iglesia en sí
no quiere la Biblia. Por
siglos prohibía su lectura entre los Católicos, las quemaba en hogueras
y perseguía a los que se adherían a ella.
Se le permite a los Católicos-Romanos de hoy considerar a sus prójimos
Protestantes como “hermanos separados”, pero lo que en realidad
la Iglesia quisiera hacer es darle la bienvenida de regreso al redil Católico.
Creeremos en los cambios de la Iglesia Romana cuando ésta repudie
el Papado, remueva la totalidad de lo no Escriturario, abandone
el confesionario, renuncie a las misas, y ponga fin al culto a la
Virgen María. Hasta que Roma
no haga estas renuncias, continuará siendo roma un sistema de religión
vasto y formal pero extra Escriturario.
No podemos decir, sin embargo, que no haya un número, tal vez
considerable, de cristianos genuinos en la Iglesia Católica-Romana.
¿Por
qué se quedan en ella?
Esta pregunta cada uno tendrá que responder por sí.
Algunos se que dan porque es el camino más fácil a seguir.
Las presiones de la familia, de los amigos y los gratos recuerdos
que puedan quedar hacen que la rotura sea dificultosa.
Muchos otros se quedan en la Iglesia por ignorar la naturaleza no bíblica
del Romanismo. Algunos se
quedan porque dicen que tienen un ministerio que cumplir dentro del
sistema. Esperan poder
influencia a otros dirigiéndolos a una fe cristiana Escrituraria.
Algunos se quedan porque no se dan cuenta de que si bien Roma usa
la misma terminología que los evangélicos – gracia, confesión,
regeneración, bautismo, etc.-, para
ellos estas palabras no significan lo mismo.
¿Debe
un creyente quedarse en la Iglesia Romana?
La
Palabra de Dios no hace compromisos al pronunciarse: “No
os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque, ¿qué compañerismo
tiene la justicia con la injusticia?
Y qué comunión la luz con las tinieblas?
¿Y qué concordia Cristo con Belial?
¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?
Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por
Padre, y vosotros me seréis hijos e jijas, dice al Señor Todopoderoso”
(II
Cor. 6:14-18).
En una era de compromiso religioso, de tolerancia y ecumenismo,
esta declaración de las Escrituras podrá parecerle a algunos dura y
radical. Sin embargo, es
claro que el Espíritu Santo no hace compromisos con el error.
La Iglesia primitiva no hizo duradero su impacto por comprometerse
con las religiones del mundo. A
través de los siglos aquellos que se han destacado para Dios son los que
se han puesto del lado de la piedad y se han opuesto al mundo.
Se le acredita a Arquímedes el dicho de “denme una palanca y
un punto de apoyo fuera de la tierra, y levantaré el globo”.
Uno no puede levantar un barril desde adentro del barril.
Necesita salirse primero y entonces podrá intentarlo.
No fue Lot quien hizo un impacto piadoso en Sodoma. No. No. Lot había
llegado a tener demasiada parte y suerte en el sistema de la ciudad
pecadora. Fue Abraham, un
creyente separado, quien hizo este impacto cuando la crisis llegó a
Sodoma (Gen. 14).
De modo que, cualquier compromiso que hagamos en la vida, sea éste
con Roma o con cualquier otro, debe primero hacernos oír al Espíritu
Santo en su llamado a la separación de todo lo que sea anti-Escriturario.
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