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TEMA:
Catolicismo |
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Movido diálogo
católico-protestante "Cristo
Hizo Su 99 %" Por
James G. McCarthy
Traducido por Mariano González V.
Al subir los escalones del autobús que me llevaría por casi todo
el ancho de Irlanda, desde Galway hasta Dublin, oraba que el Señor me
guiara en cuanto a dónde debía sentarme.
El Señor no me falló. Mas
o menos al centro del autobús había un asiento vacío al lado de una
monja de edad madura. Me senté, y nos presentamos.
La "hermana" Teresa me ubicó inmediatamente.
Al darle mi nombre detectó seguida que era descendiente de
irlandeses, y al oirme hablar, mi acento me traicionó dejándole saber
que era norteamericano. "Sus padres . . . ¿lo criaron en la fe católica?"
- me preguntó en tono que
detectaba conocer la respuesta de antemano.
"Sí," le respondí cortésmente, evocando, a mi maestra
del segundo año de la primaria, la monjita James Timothy, como si fuera
ésta la que me estuviera hablando.
"¿Practicas todavía tu fe?" -
continuó la hermana Teresa.
"No," le contesté. "Comencé
a leer la Biblia hace varios años y nací de nuevo.
Dos años después dejé la iglesia catolicoromana."
La hermana Teresa puso una cara de disgusto. Había oído antes
historias similares. "No comprendo por qué tanta gente cree que debe
dejar la iglesia". Después de una breve pausa añadió: "Usted debió
haberse quedado siendo católico."
"Es asunto de doctrina", le dije.
"La Biblia enseña que la salvación es un regalo (gratis)
de parte de Dios."
"Pero yo creo eso", respondió la hermana Teresa con tono
de convicción. "La salvación viene de Dios.
Eso es lo que enseña la iglesia."
"Pero sol Teresa, la Biblia dice que por gracia uno es salvo
por fe; y que esto no es de nosotros, sino que es un regalo de
Dios", le dije parafraseando a Efesios 2:8.
"Yo creo eso también," me respondió la hermana Teresa.
"La salvación es por la fe en Cristo.
Cristo murió en la cruz por nuestros pecados. Somos salvos por medio de El."
Tan categóricas respuestas de la hermana Teresa me sorprendieron.
Parecía como si realmente las creyera. No obstante las claras enseñanzas
de su iglesia, parecía que creía tal y como yo. Decidí entonces
tantearla un poquito más profundamente. "¿Usted cree que irá al
cielo cuando se muera?"
"Sí. Cristo murió por mí y estoy confiada de que El me llevará
al cielo".
Le hice varias otras preguntas para las que recibí las respuestas
correctas. "Tal vez
es una creyente, una hermana en Cristo", pensé para mis
adentros. Es común hoy en día escuchar decir a los cristianos evangélicos
que hay muchos creyentes verdaderos en la iglesia romanocatólica. Pero
personalmente no he encontrado a tantos como dicen que hay.
Los católicos con quienes he hablado por lo general no comprenden
el evangelio. Nunca he
hablado con un sacerdote o monja que pueda explicarme el método bíblico
para la salvación. Pero . .
. ¡siempre puede aparecer el primero!
La hermana Teresa volvió a la carga trayendo de nuevo el tema de
la iglesia católica. "Lea la vida de los santos," me dijo.
"Ellos le restaurarán su fe. Yo
oraré por usted."
Seguimos conversando casi todo el camino a Dublin.
Me percaté de que la hermana Teresa, tal y como la mayoría de las
monjitas, tenía un corazón bondadoso.
Y a pesar de lo que fuere la doctrina oficial de su iglesia, no podía
encontrar errores en su concepto personal de la salvación. Absolutamente
nada, hasta que llegamos a Dublin.
"¿Va a visitar a algún familiar?" le pregunté mientras
el autobús entraba a la terminal.
"No, Voy camino a Roma", me explicó.
"El papa Juan Pablo ha declarado este año un año santo.
Cualquiera que haga una peregrinación a Roma puede ganarse una
indulgencia plenaria".
Me desconcertó un tanto su abierta participación en una práctica
tan antibíblica. El catolicismo enseña que hay que pagar por cada
pecado, a lo que llaman castigo temporal. Enseña además que este
pago debe hacerlo el pecador a través del sufrimiento en esta vida o en
el purgatorio al morir. La iglesia reclama que puede dispensar créditos
que cancelan la deuda del castigo temporal. A estos créditos los llaman indulgencias. La
indulgencia parcial cancela una porción de la deuda total de la
persona, mientras que la indulgencia plenaria, como la que la
hermana Teresa perseguía, cancela todos los castigos temporales que una
persona haya acumulado hasta ese punto. La iglesia dice que Cristo le dio
autoridad de sacar estos créditos de una vasta reserva de méritos que
ganó Cristo, María y los santos.
Me enteré después que el papa Juan Pablo II estaba ofreciendo a
los católicos que visiten a Roma una Indulgencia Plenaria de Jubileo.
A los peregrinos se les requería que recibieran el sacramento de
la penitencia y el de la eucaristía.
Debían visitar además las basílicas de San Pedro, la de San Juan
de Letrán, la de San Pablo y la de Santa María la Mayor, y en cada una
de ellas rezar por las intenciones del papa, por sus peticiones
personales. Los que
cumplieran con esos requisitos recibirían una remisión completa del
castigo temporal por sus pecados.
Ante tal situación, tuve que protestarle a la hermana Teresa por
haberme dado una falsa impresión acerca de sus creencias.
"Creí que usted me había dicho que Cristo había muerto por
sus pecados y que la salvación era por confiar en El" - le repliqué.
"Cristo hizo su 99%," me contestó.
"Nosotros tenemos que cooperar y poner el otro 1 %".
Dicho esto, agarró su pequeña valija y desembarcó del autobús. Respuestas
diseñadas para exportación solamente
Evidentemente la hermana Teresa sabía bien cómo adecuar las
respuestas sobre su fe para mis oídos evangélicos. Y . . . ¿por qué
no? Es el método que ha
venido adoptando por varias décadas la iglesia católica misma. Los días
en que la Iglesia Romana Triunfante podía intimidar a emperadores y a
reyes son cosas del pasado. Esfumándose
están los canones dogmáticos, como los del Concilio de Trento, en que la
iglesia condenaba a su antojo toda enseñanza contraria a las suyas.
Desaparecidas están los anatemas que antes la iglesia pronunciaba
contra sus oponentes en forma de maldiciones solemnes, excomunicándolos
de su seno y excluyéndolos de la salvación que ofrecía. Ahora, al haber perdido gran parte de su habilidad para amenazar de condenación espiritual, ahora que no puede torturar y ejecutar a "los herejes" a manos de sus colaboradores civiles, la Iglesia Católica Romana se ve forzada a cambiar de táctica. En vez de convocar concilios para condenar a sus críticos y sus enseñanzas, la iglesia opta por ignorarlos. En vez de usar canones para condenar la salvación por gracia únicamente, por fe únicamente, a través de Cristo únicamente, la iglesia prefiere ahora foguear las líneas de las diferencias doctrinales. Cuando embiste en diálogo con los no católicos la iglesia enfatiza lo que tienen en común, sin |
cambiar
su doctrina, sino reformulando sus respuestas y cortándolas para
encajar en una era ecuménica. Ahora da palmaditas en la espalda en vez de
amenazar. Particularmente en los paises donde hay grandes concentraciones
de cristianos evangélicos no es inusual que la iglesia adopte la misma
terminología de sus antiguos críticos. Ya ni siquiera los llama "herejes"
como antes sino "hermanos separados." Hasta hay los
que dentro de la iglesia católica hablan hoy de la posibilidad de que se
perdone formalmente a Martín Lutero. Otros van más allá y predicen que
llegará el día cuando ¡la iglesia reconocerá a Lutero como un santo
católico! Good
News for Catholics Otras Catolicidades: Ritos, ceremonias, y
oraciones La iglesia católica romana ha desviado a sus seguidores de la verdad espiritual más básica acerca del hombre, y es esta: el hombre es pecador empedernido, culpable, e inhábil en sí mismo para morar en la presencia de un Dios Santo.
Good
News for Catholics "Y
por Su dolor, ved con gran horror, cuán feo es el pecado"
¡ A las armas,
correligionarios ! El
Papa lanza su grito de guerra
Una nueva Reforma Protestante barre por toda la América Latina.
Durante la pasada generación, los protestantes han desafiado al
Catolicismo Romano en su lucha por el alma de los fieles.
La opinión del papa sobre tal agresividad no es mejor que la opinión
que de él tienen los evangélicos.
Juan Pablo de manera alternada menosprecia a los protestantes tildándolos
de "sectas" y los denuncia
como "lobos rapaces . . . causantes de discordias y división
en nuestras comunidades". Nadie
sabe exactamente cuantos protestantes hay en la América Latina - algunos
estimados dicen que hay de 40 a 60 millones - pero todos están de acuerdo
que el número crece vertiginosamente. Cada día hay un promedio de 8,000
católicos bautizados que se tornan protestantes. "El
Dios católico es un Dios muerto" - dice Aderito Barbosa, un
sargento de la policía jubilado de Rio de Janeiro, ex-católico que
"vino a Jesús" hace cinco años.
t Newsweek
Primer Salvo: Del
cañón de Juan Pablo II
El popular comentarista noticioso norteamericano, Paul Harvey,
reportó disgustado que el papa Juan Pablo II acusó brutalmente a los
misioneros protestantes de ser la causa de todos los problemas de
Guatemala. El papa disparó
este salvo durante su visita a Guatemala y a otras naciones
centroamericanas. Llamó a los misioneros evangélicos: "lobos
rapaces" y "cultistas sin responsabilidad". Manifestó
además que la gente pobre, en su mayoría indígena, necesitaba la
influencia o guía de los maestros católicos y no la de los misioneros
protestantes. Más del 30% de los guatemaltecos es protestante, y en el
pasado Guatemala tuvo en su silla presidencial a un presidente
protestante.
El ataque papal a los protestantes se lleva a cabo en un momento
cuando muchos protestantes norteamericanos hacen declaraciones públicas
favorables al papa, firman documentos, lo visitan en Roma, y se disponen a
"edificar puentes entre las dos alas principales del
cristianismo".
Evidentemente, Juan Pablo II considera estos "puentes"
calles de una sola vía. Aún cuando el pontífice romanocatólico suele decir cosas
agradables acerca de los protestantes en sus visitas a los Estados Unidos,
cuando visita otros lugares canta una canción muy diferente. The
Missionary Challenge
Nota de redacción:
Ecumenismo en la nomenclatura católica no significa ya lo que los
léxicos dicen debe significar etimológicamente. Ahora lo que significa es que no hay alternativa para los
evangélicos sino el regreso a Roma bajo los términos y condiciones
prefijadas por su "soberano pontífice".
Otro salvo del cañón del papa:
El
Papa llama a levantarse en armas para
batallar contra
los protestantes Un millón de fieles colmaron el polvoriento hipódromo de Ciudad de Méjico para oir el llamamiento a las armas de la boca del Papa Juan Pablo II. El llamado fue una exhortación a salir por las calles y desafiar el evangelismo de los protestantes. "¡Méjico siempre fiel!" cantaba la muchedumbre con lo que demostraban que su afecto no había menguado desde su primer viaje en 1979. Juan Pablo exhortó a ignorar las seducciones de lo que él llamó "ideologías no verdaderas" y a propagar el mensaje del catolicismo. Esta ha sido una pieza central de sus temas en los que hace un llamamiento a su iglesia a combatir agresivamente las incursiones del protestantismo. Documentos vaticanos recientes reconocen el éxito de los evangélicos ganando conversos en el bastión tradicional de América Latina donde vive la mitad de los mil millones de católicos del globo. El papa sugirió que los protestantes ejercen coerción para producir esas deserciones masivas hacia el evangelicalismo. "La actividad proselitista de las sectas y de los grupos religiosos nuevos son un gran estorbo para la Iglesia Católica en muchas partes de América Latina" -dijo - en un aparente inculpamiento a los no católicos por las acciones de grupos extremistas. Las pérdidas numéricas en México han sido más severas en la clase pobre. Otros grupos ofrecen más contacto humano y mayor sentido de comunidad. t Associated
Press Es
mejor estar
divididos
por
la Verdad
que unidos
por
el error |