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TEMA:
CATOLICISMO |
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LA ALTAGRACIA Por Ian M. Rathie El día 21 de Enero el pueblo dominica- no celebra el Día de la Altagracia, Patrona de la República. Sin duda en el uso de las palabras que encabezan este artículo se refiere a la Santa Madre del Señor nuestro Jesucristo, la bendita Virgen María. Nos recordamos en verdad que “el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la Casa de David, y el nombre de la virgen era María.” Luego nos dice la Escritura Sagrada que “entrando donde ella estaba dijo: ¡Salve muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tu entre las mujeres.” Cuando la virgen se turbó por la salutación del ángel, dice el evangelio santo que el ángel le contestó: “María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.” Las palabras “has hallado gracia” amplían y explican las anteriores, “muy favorecida.” La gracia de Dios se había manifestado en ese vaso escogido para que pudiera efectuarse el milagro de los milagros, el milagro de todos los siglos, la encarnación del Hijo de Dios, nuestro bendito Salvador. Dios vino en carne para salvar a los pecadores. La primera mención de la palabra “gracia” en las Sagradas Escrituras se encuentra en conexión con Noé. Cuando dice: “Noé halló gracia en los ojos de Dios.” En la soberanía de Dios un hombre fue escogido para ser salvo del Diluvio, con su familia. ¡Que maravillosa es la gracia de Dios que elige, escoge, los instrumentos para sus propósitos bienhechores en el mundo! Se ha dicho que el significado de la palabra “gracia” es favor inmerecido. Como toda la humanidad ha sido hallada culpable delante de un Dios tres veces santo, no hay quien merezca por sus buenas obras, su bondad, sus méritos, la salvación de su alma y la entrada al cielo. “No hay justo, ni aun uno,” es la sentencia divina. “Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.” |
Luego viene esa palabra consoladora para todos los que quisieran también hallar gracia en los ojos de Dios. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” ¡Pecadores hechos justos! ¡Y eso sin necesidad de pagar! Esto si es favor inmerecido, es la gracia de Dios que se ha manifestado para salvación. Dice el salmista: “como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” ¿Quién puede medir la altura de los cielos? Esta es la altura de la misericordia, la gracia de Dios. Esta es ALTA GRACIA, gracia inconmensurable, sin medida y sin fin. Es una gracia que se puede hallar porque se ha manifestado. No hay que hacer una peregrinación a lugares apartados. Es una gracia salvadora, que perdona todos los pecados. Es una gracia obtenible, pues se ofrece gratuitamente a los que quieren gozarla. Alguien ha dicho que la gracia de Dios es la misericordia que se compadece, el amor que provee, y el poder que prevalece. En ella se encuentra todo lo que se necesita para arrebatarnos de las puertas del Infierno, sostenernos durante el viaje de la vida en este mundo, y vencer a los enemigos del alma, Satanás y La Muerte para presentarnos sin falta delante de Su presencia en la gloria. Pero esta gracia tan sublime, incomparable, sin límites porque es de Dios, requiere una respuesta de parte del ser humano. ¿Cómo podemos permanecer indiferentes a la alta gracia de Dios? Hay que responder sin demora: “Por gracia sois salvos por la fe, pues es don de Dios.” El hombre corresponde con la fe. Es la respuesta del alma. Por ella recibimos el don de Dios. “La dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor Nuestro.” “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” t
Ian M. Rathie
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