|
TEMA:
Aborto Provocado |
|
EL BEBE QUE NUNCA EXISTIO XIII
El bebé que nunca existió fue un bebé que existió.
Pero ¿qué es lo que estoy diciendo?
Pues eso mismo. Lo que usted ha leído con sus dos ojos. Hubo un bebé
que existió y que no existió.
¿Podrá ser esto posible?
¿Que si es posible? ¡Se lo voy a demostrar dentro de unos momentos!
Antes, déjeme advertirle que si usted no cree en POSIBLES imposibilidades,
usted no está preparado para la vida aquí en este planeta. En este contaminado
planeta, se dicen, se hacen y se ven cosas que le pondrían los pelos de punta
al diablo mismo.
Al proponerle hoy el bebé que nunca existió . . .
¿me estaré refiriendo a un bebé imaginario?
¡No! Le estoy hablando de un bebé real, de carne y huesos, con vida y
respiración y, sin embargo, un bebé que no existió.
Se preguntará usted . . . ¿está usted por enredarme? ¿Se tratará sólo
de un bebé que se murió cuando tenía un par de semanas de gestación en el
vientre? ¿será por eso que usted dice que es un bebé que nunca existió? Es
decir, ¿era sólo un feto y no un bebé?
¡No, Señor! No estoy tratando de enredarle. Le estoy hablando de un bebé
hecho y derecho, idéntico a los que usted ha visto recién nacidos en la sala
de maternidad del hospital. Pero fue un bebé que existió y no existió.
"Este . . . mire . . .
como que me está mareando con aquello de que existió y nunca existió".
¡Espere! ¡No se vaya usted a caer! ¡Déjeme declararle seguido que eso
de EL BEBE QUE NUNCA EXISTIO es el título de un artículo que apareció en un
periódico norteamericano. Pero espérese. ¡No se me vaya todavía! ¡No tire
esta página a destiempo! EL BEBE QUE NUNCA EXISTIO no es meramente creación de
la mentalidad sensacionalista de un periodista que está a la caza de lectores.
¡No, no! ¡Peor todavía! dicho
artículo es una macabra revelación de una tétrica realidad, de algo que está
sucediendo más y más cada día y en más sadistas proporciones cada vez. ¿Espera
usted algo mejor de una inhumana humanidad cuya leyes le permite asesinar
millones de bebés todos los años? ¡Está enferma! ¡Descompuesta!
¿Verdad?
¡Eso no es nada todavía! ¡Espere a que se despenalice el aborto en su
país también! ¡Espere a que los abortureros de allí se salgan con la suya y
logren cambiar los códigos penales! Viviremos un horror detrás del otro. Los
abortureros trabajan con tesón para legalizar el aborto intencional en todo el
mundo. En mejor castellano, trabajan para hacer legal el feticidio. La
gente decente entre nosotros poco está haciendo para impedirlos. Si seguimos así,
pasivos, los abortureros conseguirán lo que quieren y bailarán de contentos su
danza macabra. Dispondrán a gusto y sin pena de la vida de millares de niñitos
a quienes no dejarán nacer. En el artículo mencionado: EL BEBE QUE NUNCA EXISTIO, su autor cita la carta de una abuela que evidentemente ha perdido la fe en la decencia humana. El sistema legal bajo el cual vive, acomodado ya al feticidio, le ha hecho sentirse así. La carta de esta abuela dice en parte: "Tuve un trágico accidente automovilístico en el que quedó muy maltrecha la esposa de mi hijo.Estaba ya al término de su embarazo. En el accidente murió Samuel, su hermoso muchachito. Yo también quedé toda estropeada. Veníamos de la consulta del |
médico, cuando otro automóvil desobedeció la señal de tráfico que le
ordenaba detenerse y chocó con nosotros. Con el sacudón, el niño se
salió del vientre y su cabecita hizo impacto en el interior de nuestro
automóvil, muriendo instantáneamente. Cuando la policía levantó el
acta, no mencionó siquiera el nombre de Samuel. Es más, ni siquiera lo
señaló en el acta como uno de los tres que nos accidentamos. En el
Estado de Michigan, Estados Unidos, donde esto sucedió, el no nacido no
tiene ningún derecho. Por lo tanto, no se le pudo hacer siquiera un
certificado de defunción. La compañía de seguros quedó automáticamente
exonerada de pagar cualquiera compensación por este accidente donde hubo
la pérdida de una vida.
"Arrullamos en nuestros brazos a un bebesito que la ley dice
no existía. Le tomamos fotos a un bebé que no existía. La esposa de mi
hijo quedó toda maltratada de un parto forzoso de un bebé que no existía.
Hicimos un servicio fúnebre y compramos un ataúd para enterrar a un bebé
que no existió según la ley.
"Al conductor del otro vehículo le pusieron sólo una multa
por haber desobedecido la ley de tránsito al no detener su vehículo
cuando debía. Realmente lo que correspondía es que lo llevaran a la cárcel
por haber cometido un homicidio. Pero la vida de Samuel se consideró
inexistente al punto de no merecer siquiera mención. Las leyes sobre el
aborto le quitaron todo derecho a mi
nieto, no sólo el derecho de NACER sino también el derecho de
MORIR con la dignidad de un ser humano que de veras existió. El trauma físico
y emocional que esto ha traído es muy difícil de explicar o de aceptar,
y peor todavía va a ser el tener que vivir el resto de nuestra vida,
padeciendo esta realidad".
¿Q Ué LE
PARECE lector amigo?
En el artículo anterior titulado ¡ESCUCHAME, LATINOAMERICA!
advertimos del peligro que se cierne sobre todas las naciones
latinoamericanas si los abortureros logran imponer su voluntad. Estoy bien
seguro que la mayoría de la gente en el mundo, abomina el aborto. Pero la
triste realidad es, que unos pocos pueden imponer su siniestra voluntad
sobre los tantos que componen la mayoría cuando esta es pasiva. Volvemos
a hacer un llamado a la conciencia del mundo para que se organice y se
oponga con energía a estas maniobras que inspira el infierno mismo.
¿Qué rumbo lleva este mundo? ¡Se ha desquiciado! Satanás le ha
situado una piedra en el camino y ha dado un tropezón siniestro. ¡Se ha
ido de cabeza! Dios, por su parte, llama todavía al hombre para que se
arrepienta de sus malas obras. Dios no dejará sin castigo a los
transgresores de su ley moral. La
ley de Dios dice: "No matarás". Aún la ley humana
castiga el asesinato. El aborto inducido es asesinato. Por otra parte los
principios morales son inmutables. El hecho de que una Suprema Corte logre
legalizar el asesinato de bebés no nacidos, no hace de ese crimen una
virtud. La ley humana no tiene quilate para hacer moral lo que de suyo es
inmoral.
El hombre no regenerado, el hombre cuya conciencia no ha sido bañada
en la sangre de Cristo, el hombre cuya alma está desprovista de la gracia
de Dios, el hombre deshabitado del Espíritu Santo, fácilmente se
convierte en un peligroso instrumento en manos de Satanás. Hitler y su
Gestapo, son un vívido ejemplo que debe ponernos en sobre aviso.
Llamemos al hombre al arrepentimiento. Hablémosle de la ofrenda de
su propia vida que Cristo hizo sobre la cruz. Mostrémosle la sangre de
Jesucristo como el detergente moral que limpia de todo pecado y liberta al
hombre de la influencia de Satanás. Sólo así, y así sólo, cambiando
el corazón del hombre, podremos cambiar la abierta tendencia que éste
tiene a enrojecer sus manos con sangre inocente. |
Vuelva a la tabla del Indice de los Tópicos